Duelo y sus fases

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Todos los seres humanos a lo largo de nuestras vidas, debemos enfrentarnos a múltiples y diversas pérdidas, que nos llevan a pasar por un duelo.

El duelo es un proceso que aparece tras una pérdida, por medio del cual asumimos, asimilamos y superamos la misma.

Dicho proceso puede desencadenarse por múltiples razones, por ejemplo:

  • La muerte de un ser querido, incluidas las mascotas.
  • Un divorcio o cambios en una relación, incluidas amistades.
  • Cambios en su salud o la salud de un ser querido.
  • La pérdida de un trabajo o cambios en la seguridad financiera.
  • Los cambios en su estilo de vida, como por ejemplo durante la jubilación o cuando se muda a un nuevo lugar.

El duelo ocurre o se inicia inmediatamente después, o en los meses siguientes a la muerte de un ser querido y está limitado a un período de tiempo que varía dependiendo de la persona (no se extiende a lo largo de toda la vida). En ese período de tiempo nos encontramos estos 5 estadios que fueron identificados por la psiquiatra suiza Elisabeth Kübler-Ross.

La negación es una reacción que se produce de forma muy habitual inmediatamente después de una pérdida.

El estadio denominado ira, se activan sentimientos de frustración y de impotencia que pueden acabar en atribuir la responsabilidad de una pérdida irremediable a un tercero.

En la fase de negociación, se comienza a contactar con la realidad de la pérdida, al tiempo que se empiezan a explorar qué cosas hacer para revertir la situación.

La fase denominada depresión, surge a medida que avanza el proceso de duelo y se va asumiendo la realidad de la pérdida, se comienza a contactar con lo que implica emocionalmente la ausencia, lo que se manifiesta de diversos modos: pena, nostalgia, tendencia al aislamiento social y pérdida de interés por lo cotidiano. De algún modo, solo doliéndonos de la pérdida puede empezar el camino para seguir viviendo a pesar de ella.

Por último, nos encontramos con el estadio de aceptación, en esta fase supone la llegada de un estado de calma asociado a la comprensión, no sólo racional sino también emocional, de que la muerte y otras pérdidas son fenómenos inherentes a la vida humana.

El duelo es parte de la vida y, por tanto, es importante no patologizarlo. No obstante, a veces puede acabar complicándose, de manera que la persona queda atrapada en ese dolor que le impide seguir adelante.

Cuando el duelo se complica, es importante pedir ayuda al entorno y, si es preciso, recabar la ayuda de los profesionales de salud mental.

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